Los sensores de ultrasonidos fabricados por Bosch en Madrid son elementos clave en el desarrollo del «smart parking»

Se calcula que de media los conductores invierten 20 minutos o 4,5 kilómetros de circulación para buscar una plaza de aparcamiento. Esto repercute en la pérdida de tiempo, pero también en una mayor contaminación en las ciudades. Los coches además cada vez tienen un mayor tamaño. Por ejemplo, un Volkswagen Golf de 2012 es 92 centímetros más largo que uno actual. Esto se traduce en que, siendo el espacio disponible enn las ciudades el mismo, cada vez caben menos coches aparcados. Un 30 por ciento del volumen del tráfico en el centro de las ciudades es causado por coches buscando aparcamiento. Si a esto sumamos que la maniobra de aparcamiento es una de las que menos gusta realizar, la búsqueda de sistemas autónomos de estacionamiento se convierte en una tarea findamental para los departamentos de investigación de las marcas y de fabricantes de componentes y electrónica.

La fábrica de Bosch en el centro de Madrid es una de las factorías responsables de que la tecnología sea capaz, según sus previsiones, de ofrecer un sistema de aparcamiento totalemente automatizado en el año 2020. Es más, que el coche aparque solo, siguiendo una ruta que ha memorizado con anterioridad, y evitando posibles obstáculos que puedan aparecer en su trayectoria es ya una realidad, según han mostrado los responsables de Bosch en sus instalaciones.

Se trata de ir más allá de sistemas ya conocidos y que actualmente estñán funcionando en los coches, como el «park assist», o de ayudas como la cámara trasera de marcha atrás o la frenada de emergencia en maniobras.

En el camino hacia el aparcamiento totalmente automatizado, Bosch lanzaba al mercado ya en el año 2015 el «Remote park assist»-Un sistema mediante el cual el vehículo aparca por sí mismo, ya que todo lo que el conductor tiene que hacer es presionar y mantener pulsado un botón en su llave o smartphone para que el coche maniobre automáticamente en la plaza de estacionamiento previamente detectada y medida por los sensores de ultrasonidos. El conductor es responsable de la maniobra de aparcamiento. Tan pronto como suelte el botón, el sistema de asistencia detiene inmediatamente la maniobra.

Para el futuro más inmediato se ha diseñado otro sistema, el denominado «Home Zone park assist». Esta función está diseñada para maniobras recurrentes de aparcamiento – por ejemplo, estacionar en un garaje privado. El sistema se hace cargo de esta maniobra, incluyendo el acercamiento -hasta 100 metros – a la plaza de aparcamiento. El conductor únicamente tiene que enseñarle al sistema la maniobra una sola vez en una simulación y luego guardarla. A partir de ahí el coche aparcará autónomamente en el estacionamiento preestablecido. Para ello el coche utiliza doce sensores de ultrasonidos y una cámara de vídeo estéreo. Si los sensores detectan un obstáculo estático desconocido, como, por ejemplo, un cubo de basura en el camino, el vehículo frena automáticamente.

Un paso más es el aparcamiento conectado. Se trata en este caso de que las propias plazas de aparcamiento estén en el «internet de las cosas», y a través de sensores de ocupación serán estas plazas las que envíen la información de disponibilidad a los conductores. Estos sensores son ya una realidad. Funcionan sin cables y con una batería de 7 años de duración. Estos sensores envían la información a «la nube de Bosch», que elbora un mapa de ocupación que a su vez llega a los conductores a través de una aplicación en su teléfono inteligente.

El sistema de «gestión activa de plazas de aparcamiento» no es ciencai ficción, ya que la firma está probando su funcionamiento en Alemania, donde 2.500 de estos sensores se han instalado en varios aparcamientos disuasorios.

Que el propio coche «se busque la vida»

Por si esto no fuese suficiente, imaginemos ahora la posibilidad de dejar nuestro coche a la entrada de un aparcamiento, y que él solo encuentre una plaza libre y aparque por sus propios medios. También es posible, mediante el «Automated valet parking».

Esta función desarrollada por los intenieros e investigadores de Bosch permite que el vehículo aparque autónomamente. El conductor simplemente deja su vehículo en la entrada de un parking y, mediante una aplicación para «smartphone», le ordena al coche que encuentre una plaza para aparcar. De igual forma, le indica al coche que regrese al punto de entrega. El aparcamiento totalmente automatizado requerirá una infraestructura de parking inteligente, sensores a bordo de los vehículos y conectividad. El coche y el parking se comunican entre sí: los sensores en el pavimento identifican dónde se encuentran las plazas libres y transmiten esta información al automóvil. Bosch está desarrollando todos los componentes necesarios para el estacionamiento totalmente automatizado y prevé su introducción antes del año 2020.

Y el paso final será el «aparcamiento basado en la comunidad». Utilizando los sensores de ultrasonidos del sistema de ayuda al aparcamiento, los coches identifican y miden los huecos entre los coches aparcados, a medida que circulan junto a ellos. La información registrada se transmite a través de la unidad de control de conectividad a la «Bosch IoT Cloud», donde se genera un mapa digitalizado de las calles. Utilizando el procesamiento inteligente de la información, Bosch corrobora los datos a suministrar a modo de predicción de la situación del estacionamiento. Los conductores pueden acceder al mapa digital en tiempo real a través de internet o del sistema de navegación, permitiéndoles desplazarse hacia una plaza libre. Cuantos más coches participen en el sistema de aparcamiento basado en la comunidad, más detallado y actualizado será el mapa correspondiente.

«Made in Spain»

Por futurista que parezca, se trata de aplicaciones que ya funcionan de manera experimental, y en las que España tiene un papel muy importante. En la planta de Robert Bosch en Madrid, perteneciente a la división Automotive Electronic, se celebrará a lo largo de 2017 la fabrocación de 200 millones de unidades de sensores de ultrasonidos. Es un avanzado centro de producción especializado en la fabricación de sensores para diversas aplicaciones, especialmente relacionadas con el automóvil. Se trata de la planta líder para todos estos sensores, que son fabricados también por Bosch en sus centros de Suzhou (China) y Juárez (Méjico) para los mercados americanos y asiáticos. En la práctica, esto quiere decir que la fábrica madrileña lidera el desarrollo de las líneas de fabricación de estos productos, así como la transferencia tecnológica a las demás plantas satélite.

El Grupo Bosch se ha comprometido a invertir, durante los próximos años, 30 millones de euros en nueve líneas nuevas de producción. Cuatro de ellas se han implantado ya en 2015 y dos en 2016, además de la renovación de las líneas SMT para los montajes de circuitos impresos. La fábrica de Bosch en Madrid cuenta actualmente con una plantilla de unas 700 personas.

Fuente: ABC Motor