El sistema de frenado del vehículo es esencial para la seguridad del conductor y del resto de vehículos que circulan por las vías públicas. En la eficacia de este sistema cobra una importancia capital el líquido de frenos. Pero, ¿son todos los líquidos iguales o varían dependiendo de sus características?

El líquido de frenos

Se trata de un fluido cuya función principal es permitir que la fuerza que se ejerce desde el pedal del freno sea transmitida hacia los cilindros de las ruedas, pudiendo así realizar una frenada efectiva.

El líquido de frenos debe mantenerse en buen estado y para ello es necesario cambiarlo periódicamente. En este sentido, uno de los principales factores que se deben revisar es el punto de ebullición. Cuanto más sea el calor generado y más alta la temperatura que alcanza el líquido de frenos, más fácil será que entre en ebullición, provocando la aparición de burbujas que disminuyen la efectividad de la frenada. Normalmente, el líquido de frenos se ha de cambiar cada 2-4 años, dependiendo del uso que se le dé al vehículo.

Tipos de líquidos de frenos

Otro punto muy a tener en cuenta es que siempre se debe usar el líquido de frenos acorde a cada vehículo, esto es, el recomendado por el fabricante. Usar un líquido de frenos equivocado, caducado o sucio puede provocar graves daños en el sistema, por lo que se recomienda extraer todo el líquido, limpiar el sistema y volver a rellenarlo con el líquido correcto.

Ahora, ¿qué tipos de líquidos existen y en qué tipos de frenos deben usarse?

DOT 3: Se usa en frenos convencionales. Tiene un punto de ebullición seco de 205ºC, húmedo de 140ºC y su viscosidad es de 1500cSt (unidades de viscosidad). Es el más común y económico.

DOT 4: Se trata de un líquido empleado tanto en frenos convencionales como en ABS. Tiene un punto de ebullición seco de 230ºC, húmedo de 155ºC y su viscosidad es de 1800cSt. Es similar al DOT 3 aunque ofrece mejores prestaciones y una mayor durabilidad. Dentro de este tipo podemos encontrar también la especificación Super Blue Racing, que ofrece unas prestaciones mucho más altas y sitúa su temperatura de ebullición en los 260ºC.

DOT 5: Se utiliza específicamente en vehículos cuyo líquido de frenos tenga una base sintética en vez de mineral. Por tanto, no se puede mezclar con los DOT 3 y DOT 4 que sí tienen base mineral. Su punto de ebullición es de 260ºC.

DOT 5.1: Es un líquido con un punto de ebullición seco de 270ºC, húmedo de 180ºC y tiene una viscosidad de 900cSt. Al contrario de lo que se pueda pensar, no es una evolución del DOT 5, de hecho tiene base mineral. Su principal ventaja es que tiene mayor poder higroscópico que los DOT 3 y DOT 4, es decir, tiene más capacidad para absorber humedad.

Por último, destacar que casi 3 de cada 10 coches circulan en la actualidad con el líquido de frenos en mal estado, por lo que, si un usuario acude al taller reportando chirridos al frenar o que el pedal está demasiado blando, tenemos un gran candidato para ser el causante del problema: el líquido de frenos.